Niyama es la segunda de las ocho ramas del yoga de Patanjali y llega justo después de yama. Reúne cinco principios que miran hacia tu propia vida: saucha, santosha, tapas, svadhyaya e ishvara pranidhana. A los tres últimos Patanjali les da un nombre propio, kriya yoga, el yoga de la acción.
La app dedica un párrafo a cada principio, que puedes leer a continuación; luego verás cómo los niyamas te ayudan a practicar de forma regular.
Niyama es la segunda rama del yoga: cinco principios de disciplina interior. Si yama trata de tu relación con el mundo, niyama trata de tu relación contigo.
1. Saucha — pureza. Pureza del cuerpo (aquí entran también los shatkarmas, las prácticas de limpieza de la sección «Respiración»), pureza del espacio que te rodea e «higiene informativa»: aquello con lo que llenamos la mente.
2. Santosha — contentamiento. La capacidad de valorar lo que tienes sin dejar de crecer. No es pasividad, sino la ausencia de una guerra interior con la realidad. En la práctica significa aceptar tu cuerpo hoy en lugar de esperar a que «sea digno».
3. Tapas — disciplina, fuego interior. La disposición a practicar incluso cuando no tienes ganas. Tapas es justo lo que hay detrás de tu racha en esta app: cada día de práctica es un pequeño acto de tapas.
4. Svadhyaya — autoestudio y aprendizaje. Observar tus reacciones, leer textos sobre yoga, mirar hacia adentro con honestidad. La práctica en el mat también es svadhyaya: cada día, tu cuerpo te cuenta algo nuevo sobre ti.
5. Ishvara pranidhana — confianza y entrega. La capacidad de soltar el control sobre el resultado y simplemente hacer tu parte. Para una persona no religiosa, es el principio «haz lo que debes y suelta el resultado».
Niyama convierte los entrenamientos sueltos en un camino. Disciplina sin castigarte, contentamiento sin estancarte, conocerte sin analizarte sin fin: eso es una práctica madura.
Los niyamas en tu práctica de cada día
- Saucha. Mat limpio, habitación ventilada y estómago vacío: las asanas resultan más cómodas dos o tres horas después de comer. De las prácticas clásicas de limpieza, la más sencilla para empezar es jala neti.
- Santosha. Un día en que te falten fuerzas, elige la rutina «Día de poca energía», en la que no te levantas del suelo en ningún momento, y no la cuentes como una práctica a medias.
- Tapas. La constancia vale más que los récords: diez minutos de práctica por la mañana todos los días exigen más disciplina que un maratón largo de vez en cuando.
- Svadhyaya. Compara los dos lados en las posturas asimétricas, por ejemplo en la postura del triángulo: lo que cambia entre la derecha y la izquierda revela mucho sobre tus hábitos.
- Ishvara pranidhana. En savasana no intentas conseguir nada, solo permites que la práctica termine. Es un buen ejercicio para aprender a soltar el resultado.
Kriya yoga
Tapas, svadhyaya e ishvara pranidhana abren el segundo capítulo de los «Yoga Sutras» como una práctica en sí misma: el kriya yoga. Patanjali explica para qué sirve: debilitar los kleshas, las raíces del sufrimiento, y preparar la mente para concentrarse.
En palabras sencillas, el esfuerzo, la observación de uno mismo y la confianza en el proceso, sumados, hacen que la práctica sea estable. Evitan que se convierta en una tortura o en un simple trámite.
Cómo los niyamas sostienen la regularidad
Engancha la práctica a algo que ya haces a diario: después de la ducha, antes del desayuno o antes de acostarte. Eso es tapas sin heroísmos. Una vez por semana, pregúntate qué ha cambiado en tu cuerpo y en tu ánimo: eso ya es svadhyaya.
Y si se te pasa una semana entera, retoma sin reprocharte nada: así es como se ven en la vida real santosha e ishvara pranidhana.